6 Fantasías íntimas de las mujeres que no se atreven a confesar

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Un trío con dos hombres, que nos sometan, hacerlo con un extraño son algunas son cosas que nos ponen a volar la imaginación.

Las mujeres siempre le hemos brindado un lugar muy especial a la imaginación; si al s3xo nos referimos y a las fantasías s3xuales femeninas, ¡uff! Hasta podría decirte que somos mucho más ‘soñadoras’ que los hombres; si mis antecesoras no tuvieron la confianza para confesarlo, es otra cosa, pues eran otros tiempos, pero de que tenían fantasías, por supuesto que sí.

Sin duda, mucho antes de que los especialistas nos dijeran que son fundamentales para el desarrollo de la s3xualidad humana, las fantasías se han metido en la mantas de nuestros más subrepticios antojos sin que pudiéramos evitarlo; mucho menos concientizarlas… Sólo nos hemos dejado llevar para, simplemente, disfrutar y aunque están las fantasías s3xuales más comunes y recurrentes, hay otras que te ponen a volar la imaginación, como por ejemplo:

Imaginarlos masturbándose pensando en nosotras

Es algo así como “soy la razón de tus ganas” y eso te aseguro que resulta ser un poderoso estimulante para que las féminas nos regalemos varias detonaciones s3xosas.

Imaginar que somos deseadas por dos hombres al mismo tiempo en un trío, en la misma cama y que nos complazcan tomando turno una y otra y otra vez nos calienta a más no poder. ¿Que si quisiéramos verlos besarse a ambos (como ustedes a nosotras sí)? Puede ser un plus, aunque no es necesario, porque en esta fantasía están para servirnos a nosotras y sin distracciones. Punto.

Como te mencioné en “Los dominantes en el s3xo, ¿nos excitan o nos limitan?”, lo ideal es el equilibrio en la convivencia cotidiana. Aunque si hablamos de ponerle alas a la imaginación y que también emanamos lujuria si nos convertimos en unas verdaderas dominatrix, es extremadamente delicioso sentirnos delicadas y receptivas a su fuerza viril y así visualizarnos atrapadas en sus brazos, que devoren nuestra boca, nos lancen al colchón para arrancarnos todo lo que le estorbe al cuerpo y nos den la c0gida de nuestras vidas; ustedes, vigorosos y enardecidos; nosotras, indefensas y vulnerables… totalmente a su merced.

Hacerlo con un extraño

Han sido muchas las veces que nos hemos quedado suspirando y sólo soñando con tener un fogoso encuentro con cualquier hombre guapo que vimos pasar en algún bar y tener s3xo en el baño, o aquel que vimos en el supermercado o hasta en el banco. Imaginar que sin palabras ni presentaciones y con un par de miradas es posible interpretar nuestros deseos por tener s3xo salvaje para llevarlo a cabo y después no volver a verlo nunca, es una de las inquietudes más eróticas que pueda tener una mujer.

En un lugar público

Si es en la playa, en un parque, en el baño de un restaurante o en una alberca llena de vacacionistas, tener s3xo en un sitio expuesto a los ojos de la gente es una fantasía que nos encanta visitar y que quizá hasta hemos realizado. Esta puede satisfacer ya sea a quien le prende el adrenalinazo del exhibicionismo o a la que le excita el peligro de ser cachada con su amante en pleno desenfreno carnal; mínimo, gozando de un muy cómodo s3xo oral.

El voyeurismo

En mi entusiasta encuesta sobre el tema, me topé con la sorpresa de que, a diferencia de los hombres que les fascinaría ‘espiar’ a una mujer en sus momentos más íntimos, a las chicas las podría encender mirar no a un hombre solo (bueno, también), sino además a una pareja en el intenso disfrute s3xual; “si me dan a escoger entre el p0rno y verlo en vivo, con todos sus colores y sonidos, prefiero lo segundo… y sirve que hasta aprendo algo de ellos”, me dijo fascinada una de ellas.

No cabe duda que fantasear nos hará libres y más plenos. Si se nos cumplen algunas de fantasías sexuales femeninas que se conviertan en exquisitas historias, también

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