¿El flujo vaginal después del s3xo es normal? Ginecóloga responde.

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Síntomas como enrojecimiento o ardor después del s3xo, pueden ser explicados por la intensidad del acto sexual y el número de veces en que mantuvo relaciones sexuales ese día, pero también pueden indicar una cuestión perjudicial para la salud.

De acuerdo con la ginecóloga María Isabel Tavares, de la Beneficencia Portuguesa de São Paulo, el dolor y el flujo vaginal son signos de alerta que merecen atención. «Ningún tipo de dolor es normal, incluso al orinar», afirma la profesional.

¿El flujo vaginal después del sexo es normal?

En primer lugar, es necesario diferenciar el flujo normal de la vagina, de la secreción vaginal, debido a que mucha gente cree que son lo mismo.

La secreción es un lubricante normal que humedece la vagina y está siempre presente. Tiene un olor propio, que no es fuerte ni desagradable, y aspecto bien fluido, transparente o lechoso, a veces semejante a la clara de huevo.

Después del sexo, es posible que la mujer note un aumento en la secreción, hasta el punto de acumularse en la ropa interior. Esto es normal, porque esta secreción tiene la función de lubricar la vagina, para recibir el pene y disminuir la fricción.

Por esta razón, si la mujer está muy excitada o incluso tiene un orgasmo intenso, puede ser que eso sea proyectado fuera del cuerpo después de la relación. Además, también es posible que, si el hombre eyacula dentro de la mujer, ese semen no quede todo dentro de la vagina, y en parte, puede ser expulsado.

Flujo después del sexo

El flujo es una alteración no saludable de la secreción y suele tener aspecto más pegajoso, con tonalidad más intensa. «Si el olfato huye del patrón, debe ser signo de infección. El olor fuerte y el ardor son signos de infección vaginal», explica la ginecóloga.

Hay varios tipos de flujo, que varían dependiendo de la bacteria o el hongo que está causando la infección. El aspecto puede ser blanquecino (no lechoso), amarillento, amarronado, grisáceo o verdoso. El olor es más fuerte que el de la secreción normal y puede incluso alcanzar un olor similar al de pescado podrido.

¿Qué puede ser?

Según la ginecóloga, tener cualquier tipo de flujo después del sexo o días después no es normal y puede estar relacionado con la presencia de alguna bacteria, hongos o incluso una enfermedad de transmisión sexual (ETS) aún no diagnosticada.

«No hay flujo saludable. En una relación íntima normal, difícilmente la mujer tendrá secreción por el acto sexual», afirma la profesional. A continuación, se enumeran algunos de los síntomas y las causas de los tipos de flujo más frecuentes en las mujeres.

Flujo amarillento: no es normal tener flujo amarillo, debido a que puede ser señal de alguna infección vaginal como la tricomoniasis, causada por un parásito que se asigna en la vagina o en la uretra y provoca dolores y heridas en la zona.

Flujo blanco: el flujo blanco pastoso y con aspecto lechoso, semejante a una crema, merece atención porque generalmente está relacionada con la candidiasis, infección que suele causar también picazón, dolor y enrojecimiento en la región íntima.

Flujo con mal olor: de acuerdo con la ginecóloga, es necesario poner atención, ya que el olor de pescado podrido en la vagina puede significar enfermedades como vaginosis y tricomoniasis.

¿Qué hacer?

La mujer es más sensible a este tipo de enfermedades porque la vagina es un ambiente cerrado y poco ventilado que favorece la proliferación de algunas bacterias. Esto no sucede con el hombre, porque posee su órgano sexual proyectado hacia fuera, lo que hace visible cualquier cambio inusual.

Por lo tanto, en caso de flujo, olor fuerte, picazón o ardor en la vagina, es necesario consultar con un médico para diagnosticar la causa de la infección.

De acuerdo a la ginecóloga, no es necesario que la pareja sexual consulte con un especialista, pero sí es importante informarle en caso de infección, para que también esté atento/a a los posibles síntomas y, si es necesario, también se medique.

Algunas condiciones requieren un tratamiento simple, como el uso de pomada intravaginal. Otras pueden requerir un tratamiento más duradero y con el uso de un medicamento oral, como antibióticos.

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